Mi inspiración

Happy fue mi compañero durante 18 años. En 2009 regresó a su Estrella Madre y desde entonces sigo pensando en él y recordándolo como el gran maestro que me cambió la vida.

No solo cambió mi destino, sino bastante mi carácter, mi forma de ver el mundo, de entender la muerte, de entender a las demás personas, mi objetivo de vida, incluso mi rumbo laboral.

Gracias a él volteé hacia dentro de mí misma y comencé a entenderme, reconocerme y aceptarme.

Gracias, mi amado niño Happy. Espero estar cumpliendo cabalmente con tus enseñanzas. Aquí sigues conmigo cada día, todos los días, en cada animal que llega a mí con algún asunto que atender; en cada persona que intenta comprender mejor a su amado compañero y, con ello, entenderse mejor a sí mismo.

Gracias por generar esa cadena de entendimiento y sanación, Happy hermoso. Que tu luz siga brillando en los corazones de todos a los que has tocado, tanto con tu cuerpo de gato cuando estabas aquí en la Tierra, como desde hace 12 años en tu modo de gran maestro.

Te amo, mi niño hermoso.

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